sábado, 19 de agosto de 2017

Ahora más que nunca...


Ahora más que nunca necesitamos serenarnos, reflexionar sobre lo sucedido en el atentado de Barcelona y buscar una solución a la situación existente.
En caliente se piensan y se dicen muchas cosas. Y no siempre se es coherente.
No nos podemos dejar llevar por la rabia y la impotencia que sentimos ante estos salvajes asesinatos cometidos por asesinos. Hay que analizar dónde se encuentra el problema de base, para atajarlo.
La educación desde la escuela es un factor primordial para evitar que en un futuro, el niño o adolescente, se convierta en un fanático radical.
Los adultos debemos dar ejemplo a los más jóvenes, y éste debe ser un ejemplo de tolerancia, de respeto y de solidaridad.
Hoy día no se tolera, ni se respeta, ni se es solidario en las causas que se debería ser.
Es cierto que se están cometiendo muchas injusticias a todos los niveles: parados de larga duración sin ningún tipo de ayudas, niños que no pueden ser alimentados convenientemente por sus padres, ancianos que no son atendidos como se merecen, leyes de ayudas sociales que no se cumplen, y muchas cosas más que no se incluyen en esta larga lista.
Y también es cierto que la ciudadanía española no percibe las mismas ayudas que otros colectivos no nativos del país, quienes, por el único hecho de serlo, parecen tener privilegios sobre el resto de ciudadanos.
Estos hechos, hacen que el ciudadano de a pie, el que no tiene trabajo, el que no llega a final de mes, el que no percibe ningún tipo de ayudas, se sienta engañado y estafado por las Administraciones públicas. Quienes parecen estar más interesadas en dar una imagen de solidaridad con los de fuera que servir y ayudar a los propios españoles.
Si a todo esto añadimos los atentados terroristas, no es muy difícil entender el enfado de una gran parte de ciudadanos que ven como no reciben el trato que se merecen y al que tienen derecho.
No se puede juzgar a todo un colectivo o etnia por los actos de unos pocos, pero si se debe exigir al resto de los colectivos implicados que actúen, que rechacen los actos terroristas, que denuncien a los radicales y en definitiva, que se integren en la sociedad en la que viven.
Por eso, ahora más que nunca, es el momento de actuar. Los colectivos, por un lado, junto a la sociedad en la que desean vivir, denunciando a los radicales fanáticos y, las Administraciones públicas, actuando eficazmente en el control de los sujetos potencialmente peligrosos, así como equitativamente con los ciudadanos españoles que necesitan de las mismas ayudas que se les otorgan a los foráneos, ya que, de no ser así, se estará produciendo un agravio comparativo que no hace sino que provocar malestar, enfrentamientos y rechazo a dichos colectivos que, de manera sutil, acaban siendo los únicos que parecen beneficiarse de las ayudas sociales.
Sé que estos temas siempre resultan polémicos, pues se tiende a dar una imagen “políticamente correcta” cuando se trata de dar una imagen pública, tal como llevan a cabo la clase política. Pero esta clase política parece olvidarse de que quienes les votan son los ciudadanos con derecho a voto, es decir, la mayoría de esos españoles que no son atendidos.
Esta sociedad no necesita políticos hipócritas, tal como parece ser en la mayoría de casos, sino a políticos que sean buenos gestores, o ni siquiera políticos (eso sería lo ideal, que no hubiese políticos), sino profesionales honestos y expertos en cada una de las diferentes áreas de las administraciones públicas.  
Pero mientras tanto la ciudadanía toma consciencia de estos hechos, será ésta la que deberá actuar en consecuencia, buscando las soluciones que los políticos no desean buscar. Siempre desde la tolerancia, el respeto y la solidaridad en todos los casos.
Se está diciendo en las redes y otros medios, que los inmigrantes son los que están realizando los trabajos que los españoles no quieren realizar. Esto no es así en la mayoría de los casos. Quizás pudiera haber sido en otros años atrás… y no creo equivocarme si retrocedo en más de 10 años. Y no es porque los españoles no los quisieran realizar, sino porque los empresarios vieron en la explotación de los inmigrantes la gran oportunidad de obtener mayores beneficios que con trabajadores españoles, que tienen una mayor cualificación laboral y por consiguiente, un salario más acorde a su cualificación.
Actualmente, los españoles en paro de larga duración, no tienen manera de competir por un puesto de trabajo donde puede estar un inmigrante, por la sencilla razón de que el inmigrante seguirá en dicho puesto durante todo el tiempo que decida el empresario o empleador, mientras que el trabajador español con una mayor cualificación, buscará un puesto de trabajo acorde a su categoría profesional o cualificación y por tanto, con un salario digno que le permita poder vivir dignamente.
Ya sé que algunos me van a criticar, pero lo que acabo de exponer son hechos reales contrastados a diario. He visto y conozco a varias personas en paro que han buscado trabajo que estaba muy por debajo de su categoría profesional o cualificación, y son rechazados sistemáticamente por los motivos ya comentados.  Todo ello sin contar con que, al no tener personas a su cargo por ser solteros, no reciben ningún tipo de ayuda.
Y es aquí donde entra la responsabilidad de todos: de los trabajadores, de los empresarios y de la Administración. Sí, ya sé que algunos me dirán que me he olvidado de los sindicatos… No, no me he olvidado, es que para el caso es como si no existieran, o en todo caso son una extensión más de los gobiernos nefastos que nos han llevado a la situación actual.
Así que, viendo el panorama actual, sólo nos queda reflexionar y decidir qué es lo que queremos para nosotros, nuestros hijos y nietos, porque si no se actúa con decisión y con coherencia, la situación va a ir de mal en peor.

José Luis Giménez

miércoles, 9 de agosto de 2017

¡Jesús ha regresado!

 

Jesús el Nazareno, el galileo, el denunciante de los abusos de los sacerdotes del Templo de Jerusalén, de la corrupción de los gobernantes y poderosos, el que estaba al lado de los débiles, el de los milagros imposibles. Él, ha vuelto.
Ha regresado, y lo ha hecho tal como es su costumbre: denunciando a los corruptos, a los “hipócritas fariseos”, a la podredumbre de los sacerdotes del templo de la opulencia, a los políticos corruptos, a la casta insolidaria, a los avaros, mentirosos y manipuladores, a los autoproclamados “Ministros de Dios”, a los medios manipulados y manipuladores, a los ciegos y sordos de espíritu, a los egoístas, a los apropiadores de lo ajeno, a los jueces que no imparten justicia, a ti, que no haces nada por cambiar la situación ni deseas saber nada de lo que les aflige a tus hermanos.
Paradójicamente, todos aquellos que se dan golpes de constricción en el pecho, que acuden a diario a las iglesias, que presumen de ser piadosos, de estar del lado de Jesús el Cristo; son los peores. O como dice la máxima: “A Dios rogando y con el mazo dando…”
Casi nadie se ha dado cuenta de que Jesús ya está entre nosotros. Y es debido a que no sale en la televisión, en los “Mass media” destinados a “idiotizar” a la plebe.
Ha vuelto, y se ha encontrado con un verdadero infierno; un averno de cristal, un lugar creado por la misma humanidad que presume de ser inteligente, estar avanzados social y tecnológicamente, pero que se comporta como necios ignorantes. Que se engaña a sí misma, y que cierra los ojos y se tapa los oídos para no ver las injusticias y no escuchar los llantos de sus propios hermanos que mueren de hambre, de sed, de frío, de enfermedades hoy día totalmente curables con una simple vacuna de apenas unos céntimos de coste. Que hace la guerra a los más débiles, y confunde el amor con la concupiscencia y la lujuria. Una sociedad que no puede atender las necesidades de los más desfavorecidos… por una sencilla razón: ¡están de vacaciones!
Y lo peor de todo es que casi nadie se ha dado cuenta de que Jesús está aquí. Y a los pocos que actúan con CONSCIENCIA, se les etiqueta con adjetivos calificativos despectivos, como si intentar solucionar la actual situación fuese cosa imposible, de locos, de ilusos.
Y como no quiero que nadie diga que no sabe dónde está Jesús, o cómo encontrarlo, les voy a dar algunas pistas:
Jesús está en aquellos hombres y mujeres que luchan a diario por conseguir un mundo en el que reine la justicia de verdad, no las leyes impuestas por los poderes fácticos. Está también en las actitudes solidarias, en la clemencia, en el perdón, en el consuelo, en el acogimiento, en el trato amable y amoroso con todos los animales… Pero, sobre todo, está en ti y en mí; en todos y cada uno de los seres humanos que abogan por la Paz, la Justicia y la Solidaridad.
No sigas ocultando al Jesús que llevas dentro, déjalo salir. Te hará mucho bien a ti y a todos los que te rodean.
 José Luis Giménez

martes, 8 de agosto de 2017

¿Por qué existe tanta corrupción?


La ciudadanía tiene que despertar de una vez y ser conscientes de que son responsables de que nos gobiernen políticos corruptos. Si no se vota a un politico corrupto, éste no puede gobernar y legislar a su antojo y beneficio propio, como hacen.
El votante que vota más de una vez a un político corrupto es cómplice de la corrupción y por tanto de todas las injusticias que se cometen por ese hecho.
Desgraciadamente estamos en un país lleno de corruptos, entre políticos y sus votantes.
La primera vez que se vota a un político puede que no se sepa que te va a engañar y que es un corrupto; en ese caso toda la culpa es del político corrupto. Pero la segunda vez que se vota a un político que ha mentido, engañado y demostrado ser corrupto, ya no es culpa suya, sino del votante que sabiendo que es corrupto lo sigue votando. Ya no digamos de los votantes abonados a partidos y políticos corruptos que les votan hagan lo que hagan y aunque hayan sido sentenciados en los juzgados. Esos son los peores. Son complices necesarios para que el político corrupto pueda seguir robando y corrompiendo.
Se puede ser de ideas políticas llamadas de derechas, de izquierdas, de arriba, de abajo, verdes, azules, etc... Pero lo que no se puede es votar sistematicamente a partidos corruptos y a políticos que no salen de la corrupción y han demostrado su gran falta de honestidad y capacidad.
Que cada cual haga un examen de consciencia.

José Luis Giménez

jueves, 27 de julio de 2017

El despertar


La palabra “despertar” encierra diferentes y variados significados. Se puede utilizar como la descripción del momento en que algo o alguien despierta de un sueño, también como el despertar de un sentimiento, el desarrollo de una actividad, recordar algo olvidado o excitar y experimentar un deseo.
En cualquiera de dichas acepciones, “el despertar”, indicará un cambio de paradigma, de manera de sentir e, inclusive, un cambio de vida.
Pero si además, ese despertar se refiere a la toma de Consciencia, las consecuencias abarcarán incluso y sobre todo, a la elevación espiritual del individuo; entendiéndose como tal, la parte no material y en esencia de la divinidad contenida en cada ser humano “despierto”.
Y es que para que el ser humano pueda sentir esa parte espiritual y divina que existe en su interior, antes es preciso despertar la Consciencia.
No es posible elevar el espíritu sin antes haber despertado la Consciencia.
¿Y cómo se despierta la Consciencia…?
Dice el refranero popular: “Todos los caminos llevan a Roma”. Lo que viene a significar que al final del camino siempre se encuentra la meta. Pero para conseguir alcanzar dicha meta, por fuerza hay que recorrer el camino.
Muchos de nosotros hemos recorrido muchos caminos diferentes, sin que ninguno de ellos nos haya llevado aún hasta la meta. Lo que tampoco significa que dichos caminos no sean válidos, sino que tienen diferente recorrido.
Para alcanzar la meta; el despertar de la Consciencia, no existe un método universal. Pero si puede valer cualquier método que nos ayude a abrir la mente, a destapar los oídos tapados o a aclarar la visión borrosa que nos impide ver la realidad.
Un método que sirve para abrir mentes, hacer ver a ciegos o permitir oír a sordos, es leer un buen libro. Un libro donde lo que se expone está basado en la verdad, donde lo que se explica sirve para enseñar y donde todo ello se produce de una manera amena, con un lenguaje abierto y sencillo, comprensible incluso para aquella persona no habituada a la lectura.
Y esto debe ser así, porque el despertar de la Consciencia debe estar al alcance de toda persona que lo desee. No se debe prohibir conocer la verdad a nadie, ni se debe permitir que se siga engañando a nadie.
Por eso ha llegado ahora este libro: “La revelación del Grial viviente”. El libro que te servirá para despertar la Consciencia.
¿Quiénes eran en realidad Jesús y María Magdalena?
¿Qué secreto conocían los Caballeros Templarios?
¿Por qué fueron aniquilados los Cátaros?
¿Qué descubrió Cristóbal Colón?
¿Quiénes son los Desposyni?
¿Quiénes son los masones?
¿Qué es el Grial?
Enki
Enlil
Arcontes
Anunnaki
Simbologías
LA REVELACIÓN DEL GRIAL VIVIENTE
UN LIBRO MUY ESPECIAL SÓLO PARA MENTES ABIERTAS

José Luis Giménez

sábado, 22 de julio de 2017

El ayuno y el celibato como camino a la iluminación


Entre los diversos mensajes que suelen enviarme mis amigos lectores, había uno que me llamó poderosamente la atención.
En dicho mensaje se hacía referencia al celibato como posible causa de mayor atracción sexual por parte de las personas que envuelven a quien lo practica.
Esta observación estaba basada en la narración que de sí mismo hacía un autor, el cual mencionaba una época de su vida en la que practicaba el celibato, y en la que paradójicamente recibió muchas más propuestas e insinuaciones sexuales que antes de dicho periodo de abstinencia.
También hacía alusión a determinados grupos existentes en las redes sociales, donde se agrupan personas que intentan desintoxicarse de una vida llena de excesos sexuales, practicando la abstinencia, e indicando que, al igual cómo le sucedía al autor, les sucede a ellos. Es decir, que cuanto más desean abstenerse de mantener relaciones sexuales, más propuestas e insinuaciones sexuales reciben.
Y aquí es donde viene la pregunta de mi amigo lector: ¿Es posible que el celibato aumente el magnetismo, o el aura, o la energía masculina y eso genere más atracción?

Lógicamente le respondí, aunque fuese de manera escueta. Y es ahora donde siento la necesidad de compartir dicha respuesta con quien desee conocerla, así como ampliar la misma en este escrito.

Mi respuesta inicial fue la siguiente: “Yo diría que más que el celibato, lo que produce los cambios en el aura y por consiguiente en el estado emocional de la persona, es su convicción de alejarse de lo mundano, lo estéril, lo superfluo. Eso es lo que hace que dicha persona aparezca más interesante a los que la rodean. El sexo con amor no es nada malo, todo lo contrario, sirve precisamente como camino hacia la conexión divina.”
Y es ahora cuando debo añadir que no sólo el celibato o la abstención sexual puede ser beneficiosa cuando se trata de alejarse de lo mundanal, del deseo libidinoso, de la lujuria desenfrenada. Sobre todo, cuando nos estamos refiriendo al estado emocional y evolución de consciencia de la persona, pues no sólo es la abstención de “sexo instintivo” (animal) lo que ayuda al hombre a tomar consciencia de lo verdadero, sino que incluso otras prácticas ascéticas, como sería el ayuno voluntario, pueden ayudar en la evolución emocional y espiritual del ser humano.
Tenemos varios ejemplos que nos hablan de ello, como el Buda que se mantuvo durante 50 días en ayuno con el fin de alcanzar la iluminación, o de Jesús, quien permaneció en ayuno durante 40 días en el desierto.
Es evidente que la gran mayoría de los seres humanos no son como Buda o Jesús, pero no se trata de imitarlos al 100%, sino de tomar consciencia de que cualquier método que sirva para evolucionar emocional y espiritualmente es tan válido como lo pueda ser el ayuno y el celibato, siempre y cuando se practique con la intención de alejarse de lo mundanal, de lo superfluo, de lo prosaico.
Por el contrario, el sexo realizado con amor, es el mayor de los prodigios y experiencias divinas que puede experimentar el ser humano, pues es a través del acto sexual que se procrea, que nos convertimos momentáneamente en dioses, aunque sea “en diferido”, y donde las energías se unifican para tomar mayor fuerza y conexión con la divinidad.
Otro tanto sucede con el ayuno voluntario. Ayunar voluntariamente, aunque sólo sea un día a la semana, nos proporcionará un excelente estado vital y mental.
Pero como todas las cosas, los excesos no son buenos. Hay que saber controlar y equilibrar nuestras acciones en todos los sentidos. Los extremos siempre han demostrado ser lo peor.
Espero y deseo que este humilde escrito pueda ayudar a aquellas personas que lo necesiten.
José Luis Giménez




martes, 18 de abril de 2017

La injuria y la calumnia



Hay quien cree que el no hacer caso a las injurias y calumnias emitidas por individuos deleznables es la mejor solución al problema. Pero eso no siempre es así. Dependiendo del cómo, del cuándo y el dónde, la injuria o calumnia no puede quedar impune. Y para ilustrar lo que quiero expresar, nada mejor que contar una pequeña historia.

 
Había una vez una mujer despechada, la cual había estado intentando por todos los medios atraer a un hombre apuesto y el cual no le hacía caso.

Desesperada por los constantes rechazos del hombre del que estaba prendada, urdió un plan para que, si no podía conseguirlo ella, que no lo consiguiera nadie. Así que empezó a escribir notas difamándolo en público, acusándolo de maldades y esparciendo todas esas notas por la calle.

Apenas quedaba nadie en la ciudad que no hubiese tenido conocimiento del contenido de dichas papeletas, por lo que mucha gente que no conocía personalmente al injuriado y calumniado se hicieron una imagen muy negativa de la persona, y con tan sólo con escuchar decir su nombre, ya se imaginaban que tipo de mala persona debería de ser.

El indignado, injuriado y calumniado hombre, consiguió llevar a la mujer despechada ante el juez, y éste, ante la prueba del delito, condenó a la mujer a recoger todas y cada una de las notas y papeletas que había esparcido por toda la ciudad, calumniando al hombre que no le había hecho caso.

La mujer, inquieta y ahora temerosa de la justicia, le respondió al juez que ¡eso era imposible! Ya no podía recoger todas las notas y papeletas que esparció por la ciudad, pues el viento las fue esparciendo aún más y más... y ahora ya no sabía hasta donde habrían llegado.  

Ante la respuesta de la condenada, el juez le respondió: Pues igual que ahora ya no puede recoger y retirar todo el daño que ha causado a este hombre, yo tampoco la puedo absolver; así que la condenó a pagar una gran suma de dinero en concepto de daños morales, así como a hacer pública la condena para que todos supiesen de la mala fe y bajeza humana de dicha mujer.

Así pues, no basta con hacer caso omiso a los injuriadores, calumniadores y trolls de las redes en Internet, pues igual como en el caso de esta historia, las “papeletas” se han esparcido por todo el planeta, puesto que Internet llega a cualquier parte del mundo. Lógico y justo es que quien haya injuriado y calumniado pague las consecuencias hasta sus máximas repercusiones.

© 2017 José Luis Giménez

sábado, 25 de febrero de 2017

No existe enemigo pequeño

David y Goliat

No existe enemigo pequeño. 

Hay quien infravalora la capacidad de destrucción de lo que a su parecer le resulta irrelevante o pequeño, y se olvida de que las mayores muertes y destrucciones son causadas por virus, seres minúsculos únicamente visibles al microscopio. 

Con los animales y las personas sucede exactamente lo mismo.



© 2017 José Luis Giménez 

jueves, 16 de febrero de 2017

FACEBOOK ELIMINA ESTE COMUNICADO DE FALLECIMIENTO DE MASCOTA.


Una vez más, Facebook, ha actuado negligentemente, provocadoramente y despreciablemente. No es la primera vez que con la excusa de que algún ignorante desalmado o descerebrados fascistas, Facebook elimina publicaciones de mi muro, cuando ni son Spam, ni atenta contra nada ni nadie.
Es una vergüenza y una canallada. Me siento impotente ante esta gente que sólo se preocupan de censurar a quienes decimos la verdad y protegen a los delincuentes cibernéticos.

Voy a publicar tantas veces como me eliminen mis publicaciones en Facebook, además de denunciar públicamente la forma tan poco honesta que tiene Facebook de actuar contra los usuarios que sólo buscamos la verdad.
Ojalá pronto salga una RED SOCIAL DE VERDAD. LIBRE Y HONESTA, PORQUE ENTONCES FACEBOOK SE QUEDARÁ VACIO.



MÁS QUE UNA MASCOTA

Mientras que humanizamos a nuestras mascotas, nos deshumanizamos a nosotros mismos. Las cosas nunca son lo que parecen, así como evitamos parecer lo que realmente somos.

Que un hombre hecho y derecho exprese su sensibilidad, para algunos puede parecer que pierde hombría.

¡Los hombres no lloran! Eso era lo que recuerdo que me decían desde mi más dura infancia (no uso el tópico de “tierna infancia”, porque no lo fue).

Pero yo lloro... ¡y mucho! Y soy un hombre.

Lloro cuando veo esas horribles y crueles imágenes de niños desnutridos, al borde de morir de hambre; de esos niños que mueren como consecuencia de los tan consabidos “daños colaterales” de las guerras provocadas por intereses espurios, sin darles una sola oportunidad; lloro cuando veo a ancianos solos, abandonados y desvalidos; lloro de impotencia ante cualquier acto criminal cometido contra un inocente indefenso. Y ahora, también lloro por mi querida Lluna, mi niña bonita, mi tigresa, mi gatita de preciosos ojos azules.

Quien no tenga un “animal de compañía” o mascota (que no sé por qué se intenta buscar un calificativo por no decir que es una parte más de tu familia), quizás no entienda mi actuación, o simplemente piense que soy otro más de esos “animalistas” sensibleros.

Pero la realidad, les guste o no, es que no se trata de una simple mascota, es mucho más. Es una extensión de ti mismo, es ese amigo al que le puedes confesar lo que a nadie más dirías; es quien te da siempre la bienvenida cuando llegas a casa, quien te saluda por las mañanas cuando te levantas, quien te acompaña en el desayuno, en la comida y en la cena, es quien se acuesta a tu lado en las noches frías, para darnos calor mutuamente, es quien te esconde los calcetines y te los trae al cabo de tres días, cuando ya no los buscas; es quien te caza una bolsa de chuches o de caramelos, y te las trae toda orgullosa por haberlos “cazado” para ti...

Y ahora ya no está... ya no la volveré a oír maullar más... avisándome que ha cazado algo para mí... ya no me encontraré todo un reguero de calcetines por el suelo, indicándome el camino a seguir hasta la “presa” (los caramelos de colores, que tanto le gustaba cazar).

Se fue hace dos días, el día de San Valentín, el día del amor.... dicen...

Quería haberle escrito antes, pero no podía... Aún sigo llorando, llevo tres días sin poder dejar de llorar. ¡Y ni siquiera sé a quién echar la culpa!

Sólo me queda seguir recordándola tal como cuando era feliz, y desear que si existe un cielo de “mascotas”, cuando me muera me dejen estar con ellas, porque nuestras mascotas, nuestros animales de compañía, son mucho más que eso, son una parte de nosotros, como lo son nuestros hijos, pero además son fieles y nobles. Por eso ahora estoy de duelo.

Tus “hermanos” el Nene y Maya notan su ausencia, y también te echan mucho de menos. El Nene, el gatito blanco, ahora hace lo que hacías tú, y viene a saludar por las mañanas como si fueses tú, la perrita Maya se sube a las rodillas tal como tú hacías...  Y aunque entre todos intentamos llenar ese vacío que nos has dejado, nunca se podrá llenar, porque tú Lluna, has sido mucho más que una mascota.

Mi querida Lluna, nos has dado mucho más de lo que nosotros te hayamos podido dar a ti. Nunca te podremos olvidar, porque siempre vas a seguir viva en nuestros corazones, como una parte más de nuestra familia que has sido, eres y serás.

16 de febrero 2017

José Luis Giménez 

Más que una mascota


Mientras que humanizamos a nuestras mascotas, nos deshumanizamos a nosotros mismos. Las cosas nunca son lo que parecen, así como evitamos parecer lo que realmente somos.

Que un hombre hecho y derecho exprese su sensibilidad, para algunos puede parecer que pierde hombría.

¡Los hombres no lloran! Eso era lo que recuerdo que me decían desde mi más dura infancia (no uso el tópico de “tierna infancia”, porque no lo fue).

Pero yo lloro... ¡y mucho! Y soy un hombre.

Lloro cuando veo esas horribles y crueles imágenes de niños desnutridos, al borde de morir de hambre; de esos niños que mueren como consecuencia de los tan consabidos “daños colaterales” de las guerras provocadas por intereses espurios, sin darles una sola oportunidad; lloro cuando veo a ancianos solos, abandonados y desvalidos; lloro de impotencia ante cualquier acto criminal cometido contra un inocente indefenso. Y ahora, también lloro por mi querida Lluna, mi niña bonita, mi tigresa, mi gatita de preciosos ojos azules.

Quien no tenga un “animal de compañía” o mascota (que no sé por qué se intenta buscar un calificativo por no decir que es una parte más de tu familia), quizás no entienda mi actuación, o simplemente piense que soy otro más de esos “animalistas” sensibleros.

Pero la realidad, les guste o no, es que no se trata de una simple mascota, es mucho más. Es una extensión de ti mismo, es ese amigo al que le puedes confesar lo que a nadie más dirías; es quien te da siempre la bienvenida cuando llegas a casa, quien te saluda por las mañanas cuando te levantas, quien te acompaña en el desayuno, en la comida y en la cena, es quien se acuesta a tu lado en las noches frías, para darnos calor mutuamente, es quien te esconde los calcetines y te los trae al cabo de tres días, cuando ya no los buscas; es quien te caza una bolsa de chuches o de caramelos, y te las trae toda orgullosa por haberlos “cazado” para ti...

Y ahora ya no está... ya no la volveré a oír maullar más... avisándome que ha cazado algo para mí... ya no me encontraré todo un reguero de calcetines por el suelo, indicándome el camino a seguir hasta la “presa” (los caramelos de colores, que tanto le gustaba cazar).

Se fue hace dos días, el día de San Valentín, el día del amor.... dicen...

Quería haberle escrito antes, pero no podía... Aún sigo llorando, llevo tres días sin poder dejar de llorar. ¡Y ni siquiera sé a quién echar la culpa!

Sólo me queda seguir recordándola tal como cuando era feliz, y desear que si existe un cielo de “mascotas”, cuando me muera me dejen estar con ellas, porque nuestras mascotas, nuestros animales de compañía, son mucho más que eso, son una parte de nosotros, como lo son nuestros hijos, pero además son fieles y nobles. Por eso ahora estoy de duelo.

Tus “hermanos” el Nene y Maya notan su ausencia, y también te echan mucho de menos. El Nene, el gatito blanco, ahora hace lo que hacías tú, y viene a saludar por las mañanas como si fueses tú, la perrita Maya se sube a las rodillas tal como tú hacías...  Y aunque entre todos intentamos llenar ese vacío que nos has dejado, nunca se podrá llenar, porque tú Lluna, has sido mucho más que una mascota.

Mi querida Lluna, nos has dado mucho más de lo que nosotros te hayamos podido dar a ti. Nunca te podremos olvidar, porque siempre vas a seguir viva en nuestros corazones, como una parte más de nuestra familia que has sido, eres y serás.

16 de febrero 2017

José Luis Giménez 

lunes, 6 de febrero de 2017

El Gran Secreto al descubierto: “El miedo en la selva social y el invento de la propiedad”.


Cuando la situación y la supervivencia personal se torna difícil y complicada, se suele culpar a la falta de poder en todas sus facetas; es decir, a la falta de poder económico o de poder social. Por lo que la posible solución para el necesitado, se presenta en la capacidad de obtener ingresos mediante el trabajo, o de generarlos de cualquier otra manera posible.

Pero cuando el sistema social está organizado de manera que el individuo necesite de un trabajo, para obtener ingresos y así poder subsistir, todo se basa en la voluntad del poderoso, es decir, del que posee dinero o la facultad de generarlo de cualquiera de las formas imaginables, para que mediante el tiempo y el trabajo dedicado por el empleado (trabajador), éste pueda percibir el pago acordado, y que en ningún caso, se ajusta a una equilibrada compensación, sino que en el caso del trabajador o empleado, dependerá de la oferta y la demanda, por lo que su tiempo y trabajo será ínfimamente valorado por el empleador o poderoso económico de turno siempre que la situación de la oferta y demanda le permita “adquirir” mano de obra más barata; por lo que sus beneficios serán mayores.


Y esta situación, descrita  de esta manera tan críptica, es la que va a condicionar la vida de cualquier individuo perteneciente a la sociedad actual, llamada también sociedad de consumo, pues está basada en el consumo y en la acumulación de poder y riquezas, y no en cubrir las necesidades básicas de todos y cada uno de sus integrantes con el mínimo esfuerzo. Por lo que bien podríamos definir a nuestra sociedad actual como una “selva social”.

Y digo selva social porque, tal como sucede en la selva de cualquier continente con animales salvajes, es la ley del más fuerte la que impera. Por lo que el depredador no va a permitir que su principal fuente de alimentación (llámese ingresos generados por los trabajadores) pueda eludirlo, anularlo o incluso eliminarlo, utilizando algún tipo de artimaña; o incluso algo peor para los poderosos depredadores, lo que sucedería al unirse todos los animales de la selva para hacer que los depredadores abandonen ese hábitat y les dejen vivir en paz y de forma digna, sin tener que ver peligrar su vida, ni la de sus vástagos o congéneres y amigos; ni pasar hambre, o frío o enfermedades que sin la atención debida resultan mortales.  

Es por eso que, el poderoso depredador, consciente de que su situación puede dar un giro brusco, en el momento en que el individuo tome consciencia de su verdadera situación y del poder que tiene en unión con el resto de individuos subyugados a los poderosos depredadores, decide crear un arma que evite tal cambio de situación. Esa arma tan terrible se conoce con el nombre de MIEDO.

Los poderosos depredadores utilizan el miedo para mantener a los individuos a raya. Para que a ninguno se le ocurra plantarles cara o enfrentárseles, y mucho menos permitirles que se organicen y hagan fuerza con su unión, lo que sin duda sería el fin de los poderosos depredadores.

El miedo se consigue fácilmente; bastará con hacer que la oferta de trabajo sea insuficiente para la demanda del mismo por parte de los individuos trabajadores, provocando una competencia cruel y desleal entre ellos mismos, para conseguir la gracia del poderoso depredador que lo ha elegido a él (el trabajador) y lo ha contratado para que sea su fuente de ingresos. A la vez, se cuida de que ningún individuo trabajador, o aún peor y más cruel, un individuo no empleado (un parado), perciba los ingresos suficientes para sobrevivir dignamente, por lo que se verá obligado a mendigar al poderoso depredador para que le deje recoger del suelo las migas de pan que se han caído de su mesa. Pero como eso no es suficiente, de vez en cuando, hay que dejar que unos cuantos individuos desempleados y muy acuciados, tengan un final cruel y despiadado. Si es posible que mueran de hambre, de frío o se suiciden porque no pueden resistir la presión y el estrés al que son sometidos, ya que no perciben ningún tipo de ayuda; ni física, psíquica, ni mucho menos económica.

Es entonces cuando esa monstruosa arma llamada miedo actúa con mayor eficacia. Ningún individuo trabajador o desahuciado va a querer verse en dicha situación, por lo que aceptará todas las condiciones a las que sea sometido por su poderoso depredador “personal”, a fin de seguir siendo parte de ese grupo de individuos privilegiados, que son explotados a cambio de permitirles sobrevivir sin demasiadas penurias.

Pero de igual manera que existen las armas destructivas, también existen las contra-armas. En este caso, contra el arma del miedo, sólo cabe una acción posible; y esta es el DESAPEGO por todo lo material.

Sólo cuando no existe apego por las cosas materiales, éstas dejan de tener importancia. El concepto de propiedad se inventó precisamente para evitar ese desapego por lo material. Si el individuo siente desapego por todo lo material, el poderoso depredador no tendrá a su disposición el arma del miedo, pues el individuo ya no tendrá miedo a perder nada, pues quien nada posee, nada puede perder.

¿Alguien ha pensado alguna vez en cómo habría sido el primer momento en que a alguien se le ocurrió decir que tal montaña, o río, o valle o tierras eran suyas...? ¿A cuento de qué justificaría que todo lo que quisiera nombrar era suyo...?

Las montañas, los ríos, los valles, la tierra, el mar... todo lo que existe en nuestro planeta Tierra NO ES DE NADIE. Ya existía millones de años antes de que apareciese el hombre en la Tierra. Pero a algún “listillo” se le ocurrió decir que todo aquello o parte de todo era suyo... que se lo había “dado” su Dios, o que lo había ganado en una gran batalla contra otros hombres que habitaban aquellos lugares.

Este fue el gran invento de los primeros poderosos depredadores. El segundo fue el miedo.

Ahora, cualquier pobre individuo, ya sea trabajador, desempleado o desahuciado, cree ser poseedor de ciertas propiedades; llámese vehículos, casas, ropas, dinero, etc. Pero en realidad no poseen nada. Por muy pequeña que sea dicha propiedad, en realidad no le pertenece, pues tiene que pagar el impuesto correspondiente que su poderoso depredador le ha asignado para que pueda conservar dicha propiedad, ya que de no hacer efectivo dicho pago de impuesto, “su” propiedad le será embargada y pasará a ser propiedad del poderoso depredador. Entonces, el individuo, ¿es propietario de algo, o no lo es de nada?

Pero aquí no acaba el control del poderoso depredador sobre el individuo, hay algo mucho más valioso e importante que el depredador le ha quitado al individuo, y es su tiempo. El tiempo es lo más valioso que existe. Por eso el poderoso depredador se afana en acaparar la mayor cantidad de tiempo de los individuos que controla, porque si los individuos no son dueños de su tiempo, tampoco tendrán tiempo para pensar, para reflexionar y tomar consciencia de la situación en la que viven y de ellos mismos.

Si tú has llegado hasta aquí, posiblemente aún tengas la oportunidad de dejar de tener miedo, o incluso de dejar de permitir que te sigan quitando tu tiempo. Ahora la decisión es tuya, y tu tiempo también.


© 2017 José Luis Giménez




miércoles, 1 de febrero de 2017

Tal día como hoy...


Tal día como hoy... de hace tres años, publiqué algunos mensajes en las redes sociales que posiblemente hoy ya no podrían ser publicados sin algún tipo de represalia. Aunque también publiqué algún consejo o reflexión que no puede hacer daño a nadie. 

Ahí van algunos de ellos:
    Un gobierno elegido democráticamente, que no respeta la voluntad del pueblo, que incumple sus promesas y perjudica los derechos sociales de los ciudadanos; es de todo, menos un gobierno honesto, democrático y legal; pues ha cometido perjurio en la persona de su presidente y sus mandatarios. No posee derecho moral ni legal a permanecer ni un segundo en el poder mientras siga incumpliendo lo prometido para ser elegido por el pueblo. No valen las excusas de “me lo encontré peor de lo que esperaba” o excusas similares. Si no puede cumplir lo que promete en la campaña electoral debe deshacer las Cortes y convocar nuevas elecciones para que, si son elegidos de nuevo, sea con el conocimiento del pueblo de que van a actuar de manera distinta a la prometida en la campaña electoral. Quien no actúe así, no es honesto, y está faltando al juramento que hizo al ser nombrado miembro del gobierno.

    Resulta del todo incomprensible que algo tan evidente no sea motivo de dimisión del gobierno, ni de que el resto de los partidos políticos y ciudadanos exijan la inmediata dimisión del mismo.
    José Luis Giménez

      Cuando el aviso es ignorado sistemáticamente, sólo queda una actuación contundente. José Luis Giménez
      Proyecta, visualiza y desea un mundo feliz, donde todos seamos tratados con respeto, justicia y equidad; pero no te limites únicamente a desearlo, visualizarlo y proyectarlo: implícate en el proceso y participa del cambio, pues tú formas parte de este mundo. 
      José Luis Giménez

        Si tú eres de los que lees mis poemas, pero no te gusta que hable de la corrupción política, de las mentiras de ésta y su manipulación… No me leas, pues incluso mis poemas, están basados en la realidad que vivimos. No por cerrar los ojos, las cosas malas van a dejar de pasar. No hagas como el avestruz que esconde la cabeza, porque piensa que al no ver lo que se le viene encima, no le va a pasar nada. Afronta la realidad con decisión, seguridad en tus derechos y templanza, pues es la mejor manera de actuar como un verdadero Ser humano. 
        José Luis Giménez
        Los poderes fácticos se sirven del miedo para controlar tu vida y hacer de tu existencia una fuente de ingresos y beneficios para ellos. Cuando dejes de temerles, habrá acabado su poder y tu esclavitud.
         José Luis Giménez


          Acaba de empezar la carrera más importante de la Humanidad. La mentira, la corrupción, la manipulación, la injusticia, la desigualdad… ya no tienen cabida en la sociedad humana. ¿Vas a dejar de participar en esta carrera?

          ¡No te la pierdas y participa! Sólo tienes que decir No a la mentira, la corrupción, la manipulación, la injusticia, la desigualdad…
          ¡No permitas que compren tu silencio con el miedo! El futuro de todos está en tu voz, en todas las voces del mundo unidas. ¡Habla pueblo, habla!
          José Luis Giménez

            Nuestra vida está planificada de antemano, pero sólo alcanzaremos la meta propuesta si hacemos caso a nuestra intuición, pues ésta es la conexión con el plan divino. 
            José Luis Giménez



domingo, 29 de enero de 2017

La selección natural


Desde el origen de los tiempos, la Madre Naturaleza, se ha mostrado partidaria de seleccionar a todo ser viviente; y ello tiene una razón muy lógica y práctica a la vez; y es que la energía y el tiempo son dos aspectos muy valiosos en la naturaleza de las cosas. Así, observamos como las plantas, los animales e incluso el Ser humano, como animal que también es, tienden a pasar por una determinada selección; ya sea de tipo natural, ya sea de tipo intelectual.

Y esto último lo podemos observar en la Historia de la Humanidad; Confucio, Buda, Pitágoras, Platón, Jesucristo... por poner tan sólo algunos ejemplos, fueron personalidades mucho más avanzadas intelectualmente al resto de sus congéneres. Fueron faros en la noche, que sirvieron de guía a los buscadores del conocimiento y la verdad.  

Ellos alimentaban intelectual y espiritualmente a un grupo selecto, a su círculo de adeptos, a sus discípulos. En la Era moderna ha venido sucediendo algo similar con aquellas personalidades que tenían algo importante que decir o compartir.

Personalmente siempre he creído que los conocimientos deben ser compartidos con todas aquellas personas que deseen ampliar sus capacidades intelectuales y avanzar o evolucionar como ser humano, a la vez que estén dispuestas a seguir compartiendo con otros lo que han recibido. Esta es mi creencia y mi voluntad.

Pero no es menos cierto que, el Maestro, tenía mucha razón cuando dijo aquello de: “No deis lo santo a los perros; ni echéis vuestras perlas delante de los puercos, no sea que las pisoteen, y se vuelvan y os despedacen”. O también esta otra máxima: “No está hecha la miel para la boca del asno”.

Ambas sentencias indican que lo sagrado, lo bueno, no está hecho para ser apreciado por gente estúpida, que no saben apreciar el verdadero valor o mérito de aquello que se les ofrece y que no deja de ser algo extraordinario y valioso por sí mismo.

Y esta sentencia me ha ido rondando sucesivamente en el pensamiento cada vez que he puesto de forma totalmente gratuita algunos de mis trabajos, reflexiones o colaboraciones. Y me pregunto una y otra vez, si no estaré intentando sembrar la semilla en terreno pedregoso y no apto para que enraíce; o si acaso quien no tiene nada valioso que compartir soy yo, y por eso mis trabajos no tienen la aceptación que creo se merecen.

Es cierto que hay mucha gente estúpida y desagradecida; lo he podido comprobar personalmente durante casi toda mi vida, y he comprobado cómo, en dichas personas, apenas se han producido cambios para mejorar, sino más bien todo lo contrario.

Y es por eso que me vuelve a la mente las máximas antes mencionadas, y me digo para mí que, aquellos maestros, ya sabían de esta situación mucho antes que yo, y por eso mismo decidieron que no tenían que “echar perlas a los cerdos”, es decir, perder el tiempo y las energías en personas estúpidas, empeñadas en no avanzar ni intelectualmente ni espiritualmente, sino seguir sumergidas en un mar de idioteces y absurdas pérdidas de tiempo. Y yo, sin ser maestro de nada, pero con cosas para compartir, siento que lo único que tengo de valor no se merece ser echado a los cerdos, pues hay personas que sí lo saben valorar y agradecer. Así pues, intentaré sembrar en terreno fértil y alejarme del terreno pedregoso, donde nada bueno puede crecer.

© 2017 José Luis Giménez

jueves, 26 de enero de 2017

No tengo tiempo...


Hace meses que Lázaro está postrado en la cama del hospital. Sufrió un paro cardiaco súbito, prácticamente murió en el acto, si no fuera porque le ocurrió cerca de un ambulatorio médico y le pudieron aplicar un desfibrilador, un pequeño aparato eléctrico popularmente conocido como un “resucitador”. Y es que en verdad, en este caso, lo resucitó.

Las enfermeras del hospital hacían bromas con Lázaro, diciéndole que le habían cambiado a Jesús por el aparato, pero que los tiempos cambian, y ahora los “milagros” son tecnológicos.

Él apenas podía decirles nada, le había afectado a una parte del cerebro y ahora tenía graves dificultades para hablar, ni siquiera podía mover bien los brazos ni caminar,  por lo que casi se había convertido en una especie de vegetal pensante.

Era curioso, se decía para sí continuamente... ¡ahora me sobra tiempo! Me paso todo el día pensando, aunque no pueda emitir palabra alguna, ¡no dejo de pensar...!

Y Lázaro se revolvía en su interior, gritaba aunque nadie lo escuchase, y acababa llorando de rabia, de impotencia...

Recordaba la veces que su hijo le llamaba cuando llegaba a casa, cansado del trajín del trabajo, y sólo deseaba sentarse en su sillón favorito a ver los programas deportivos de la televisión...

—¡Papá, papá...! mira que he hecho en el cole... —le decía su hijo Guillermo.
—¡Ahora no, Guille... mañana me lo enseñas, NO TENGO TIEMPO, estoy muy cansado!
—Pero Papá, mira... me han puesto un diez...
—¡Te he dicho que no! ¡NO TENGO TIEMPO! ¿Qué parte del NO, no entiendes?
—Guillermo hijo, deja a tu padre, está muy cansado y tiene problemas, mañana se lo enseñas... —le decía María, su madre.

Más tarde, en la habitación matrimonial, María, le recriminaba a Lázaro su actitud con su pequeño hijo...

—Desde luego..., podrías tener un poco de consideración con tu hijo...
—Mira María, no me vengas tú ahora con monsergas... bastante hago con trabajar todo los días más de 12 horas para manteneros...
—¡A no! Eso no, tú a mí no me mantienes... me obligaste a dejar mi trabajo en el despacho de abogados, porque decías que tenía que estar en casa para cuidar de nuestro hijo...
—Sí, excusas... siempre buscas excusas... ¡estoy harto de todos...!

Esa era la tónica de casi cada día, cuando no discutían por un motivo, era por otro; pero cada noche se iban a la cama de muy mal humor.

Al levantarse por la mañana, la situación no era mejor...

—¡María...!¿Dónde has puesto mi camisa nueva...?
—La tenía para planchar... pero al final se me olvidó anoche... Guillermo empezó a llorar y tuve que estar por él...
—¡No sabes educar a tu hijo! Lo malcrías y al final parece una niña llorona...
—¡Eres muy cruel...! ¿Lo sabes...?
—¡Déjate de leches y dame la camisa aunque esté sin planchar!, voy a llegar tarde y el cabronazo del jefe me tiene “enfilado”.

Lázaro salió de su casa hecho una fiera, cogió su coche y salió disparado como si estuviera en la carrera de Indianápolis. Se conocía casi todos los semáforos de su calle, y si no aceleraba, los pillaría todos en rojo. Así que aceleró... pero delante de él tenía a un “pisa huevos”, como él llamaba a los conductores lentos, el primero lo pillo en ámbar, pero el segundo ya estaba en rojo cuando lo pasó... y ¡zas! El agente de tráfico lo cazó saltándose el semáforo en rojo.

De nada le valieron las excusas de que llegaba tarde y lo iban a despedir... la impasibilidad del agente y su respuesta de que “ese no era su problema, y que si se hubiera levantado antes no le habría pasado”, aún puso más rabioso a Lázaro. Se negó a firmar la denuncia, como si eso le fuese a librar de la sanción...

Como era de esperar, Lázaro llegaría tarde. Casi siempre llegaba tarde, y casi siempre recibía la bronca de su jefe.

Pero él le echaba las culpas a los demás de todo lo que le sucedía. Se decía a sí mismo que si no había dormido bien era culpa de su mujer que lo hizo enfadar, que luego no le tenía preparada la camisa, que además los semáforos estaban mal sincronizados, y encima ese agente de tráfico que sólo estaba para poner multas...

Aquél día, además de la bronca de su jefe, le anularon el único pedido que había conseguido en toda la semana. Y es que con tantas cosas en su cabeza, ni se acordó que tenía que llamar al cliente para confirmarle la fecha de entrega. ¡Todo un desastre!

Lo peor de todo, es que esta situación se repetía con demasiada asiduidad. Hasta tal punto, que a Lázaro ya no le importaba casi nada... sólo se sentía bien recluyéndose en sus programas deportivos favoritos de televisión o en los nuevos juegos que había descargado en su nuevo “smartphone”, mientras se fumaba un cigarrillo tras otro.

Para añadir más “dinamita a la mezcla explosiva”, Lázaro, empezó a comer compulsivamente. Se pasaba todo el día “picando” y hacía mucho tiempo que apenas iba un día al mes al gimnasio, a pesar de que la cuota que pagaba era para estar en el mismo todo el día.

Ahora no podía ir al gimnasio, ni podría ir siquiera  a trabajar, y lo que era peor, no podría hablar con su hijo ni con su mujer... Ahora sólo tenía tiempo para pensar, para tomar consciencia de cómo había estado desperdiciando su vida y dejando de disfrutar de su familia, de los seres que más quería.

Pero no todo estaba acabado, aún estaba vivo, sí; era más parecido a un vegetal, pero seguía vivo, y si la vida le había dado la oportunidad de recuperar lo que había dejado abandonado, ahora tenía el tiempo necesario para hacerlo.

Esa idea fue la fuerza que Lázaro necesitó para ir recuperándose poco a poco, lentamente, pero con paso firme y decidido. Ahora sabía qué era lo que realmente valía la pena de la vida, y estaba dispuesto a hacer todo lo que fuera necesario hasta conseguirlo.

Así fueron pasando los meses... ya hace más de tres años de su “infarto”, el que le salvó la verdadera vida.

Lázaro ha empezado a escribir, y me ha remitido esta carta para que la comparta en mi blog, en todos los blogs de quienes quieran encontrar una respuesta a su situación.

El estrés de hoy día es el causante de más muertes que los accidentes de tráfico, es responsable de las enfermedades más invalidantes y crónicas que se conocen, y el que hace que tu vida carezca de sentido si sigues con él. Abandona el estrés y ama la vida. No importa si no llegas a ser famoso, si no te elijen como el empleado del mes, si no saben reconocer tu valía. Tú sí que sabes lo que vales, y no necesitas demostrárselo a nadie más.

Pero lo que no debes hacer jamás, es olvidarte de tu familia, de los tuyos, de los que sí te aman, seas como seas, porque te quieren tal como tú eres. Quien no te quiera tal como eres, no te conviene.

Espero y deseo que a partir de ahora no vuelvas a decir que “NO TENGO TIEMPO” para quien te quiere, para quien te necesita, para aquellos por los que sí vale la pena vivir la vida. ¡Vívela!

© 2017 José Luis Giménez